Los extremos, esos límites que te
invitan a pasar del otro lado, ese juego con los colores, en general ese juego
con las emociones, era lo que sentía cada que me salía de la línea, caminaba
derecho pero resbalaba por izquierda.
Durante muchos años he buscado en las
emociones la explicación a los comportamientos sentimentales en las relaciones
entre una o más personas, colecciono puntos de vista, referentes y
entrevistas que han quedado guardadas en mi memoria, cada año procuro conocer
las motivaciones, desgarros y sujeciones de las relaciones donde el deseo
físico y el apetito libidinoso transforman realidades, este año
no podía ser la excepción, y se inicia lo que parecía un intento
más por explicarme el sentido de esos comportamientos que viajan por
las sombras, pero que manejan la estética de la personalidad, que se ven desde la
normalidad de la soledad o participando por fuera de lo cotidiano
llegándose a convertir en una obsesión que marca los días, pero que también los
hace más interesantes, como una burla a esa cultura del standard y de la
estética de las relaciones.
De un momento que pasa, como a
otro estado, osea, lo que pasa de un momento a otro, tu te empiezas a
desvanecer en un viaje que aún no termina, y es acá donde pienso en
nivelarme, pues si continuo exiliado de toda forma que regule mis actos muy
seguramente termine viviendo varios mundos en paralelo, y los hechos podrían
llegar a ser tan caóticos que la confusión pasaría de un estado de animo a un
estado gaseoso, tan volátil que empezaría por asfixiar inicialmente las
conductas más frágiles y estéticas de las relaciones humanas, esas mismas que
vemos en las revistas de farándula.
Tu viaje me deja con mis preguntas,
con mi búsqueda, agotado, decidido a terminar ese encuentro periódico
que siempre terminaba en la misma caída libre, con el mismo golpe, y por
el mismo anden, y llegando al mismo banco, donde terminaba sentándome frente al
mismo paisaje… pero entiende que no eras tu, era el sentimiento de la partida
el que se repetía, porque mientras pude
estar entre tus brazos y recorría cada rincón de tus conductas más adecuadas y
tus mejores figuras, entendía que las posibilidades de los sentimientos podían
estar más ligadas al hemisferio donde todo se recorre desde las sensaciones,
donde todo parece posible, todo tan normal y tan tranquilo.
Para explicarte lo que en mi sucedía
tendría que remontarme al bing bang de mi vida, ese inicio fraterno y caluroso
de las relaciones amorosas, las cuales siempre fueron fuente de toda clase de
pensamientos y precipitaciones aceleradas por el deseo de tener sin el enfreno
o mejor en el desenfreno que da la ansiedad de conocer y también de desconocer
lo que se podía llegar a hacer y deshacer. En esos actos se fue creando la más
intrincada personalidad, ágil para moverse, aguda en su visión y maquiavélica desde
la verdad, donde algo podía ser y no ser
al mismo tiempo, era la capacidad de la dualidad onda y sentimiento, y esto
paso durante muchos días, algunos soleados otros mas lluviosos pero días
finalmente.
Si quisiera hablarte de todo un poco,
tendría que hablar de enfermedades
morales, noches llenas de excentricidades y viajes al inframundo, de como todo
se fue creando y desarrollando en el más inadvertido de los procesos de la
degradación de las convenciones culturales que me rodeaban. Sin embargo nunca
pensé en que el tiempo fuera perdido, siempre saque el mayor de los provechos
de la información de recorría mi cuerpo, de las sensaciones que me describían
como un ser de ficción, o mejor una vida en tres o cuatro vidas al mismo
tiempo. Después llega el vacío, cada alma toma su rumbo y se separa del centro,
busca el equilibrio y la tranquilidad de lo conocido, siempre es así, pero ya
pasado el tiempo iniciaba una nueva oleada, una nueva versión que poco a poco
se fue achicando, eso si, con uno que otro momento en el que disfrutaba
nuevamente de mis sombras. Pero por alguna razón y después de haber dejado
pasar por la puerta todo lo que durante años me había hecho sentir entre
miserable y grande, pensé en que ya librado, podía empezar nuevamente, pero ya
de una manera más irracional, más retadora y zigzagueante si es que se le puede
llamar así, es en este momento donde entras tú.
Pasan entonces los momentos (ahora
recuerdos), los encuentros y viajes a lugares que fueron con sus granos de
arena creando algo que no llegamos a saber (exactamente) que fue lo que se creó, y entre viajes y regresos, cosas te pasan,
cosas me pasan, y seguimos aún de pie,
sin ninguna certeza o formula, lo único que pude entender es que a tu
partida hice algunas promesas, mientras espero que las cosas pasen o no vuelvan a suceder, mientras tanto acá
estamos esperando a que el tiempo que es como los aviones nos vuelva a reunir,
no se bajo que condiciones ni sentimientos, además, mi especialidad es esa
precisamente, no predecir lo que no ha pasado, ni tampoco gastarme algo que no
tengo, no queda más que este juego de palabras y recuerdos, hasta que podamos ver que nuevamente nos encontramos.