jueves, 26 de noviembre de 2015

Como se explica algo así




Los extremos, esos límites que te invitan a pasar del otro lado, ese juego con los colores, en general ese juego con las emociones, era lo que sentía cada que me salía de la línea, caminaba derecho pero resbalaba por izquierda.

Durante muchos años he buscado en las emociones la explicación a los comportamientos sentimentales en las relaciones entre una o más personas,  colecciono puntos de vista, referentes y entrevistas que han quedado guardadas en mi memoria, cada año procuro conocer las motivaciones, desgarros y sujeciones de las relaciones donde el deseo físico y el apetito libidinoso transforman realidades, este año no podía ser la excepción, y se inicia lo que parecía un intento más por explicarme el sentido de esos  comportamientos que viajan por las sombras, pero que manejan la estética de la personalidad, que se ven desde la normalidad de la soledad o participando por fuera  de lo cotidiano llegándose a convertir en una obsesión que marca los días, pero que también los hace más interesantes, como una burla a esa cultura del standard y de la estética de las relaciones. 

De un momento que pasa,  como a otro estado, osea, lo que pasa de un momento a otro, tu te empiezas a desvanecer en un viaje que aún no termina, y es acá donde pienso  en nivelarme, pues si continuo exiliado de toda forma que regule mis actos muy seguramente termine viviendo varios mundos en paralelo, y los hechos podrían llegar a ser tan caóticos que la confusión pasaría de un estado de animo a un estado gaseoso, tan volátil que empezaría por asfixiar inicialmente las conductas más frágiles y estéticas de las relaciones humanas, esas mismas que vemos en las revistas de farándula.


Tu viaje me deja con mis preguntas, con mi búsqueda,  agotado, decidido a terminar ese encuentro periódico  que siempre terminaba en la misma caída libre, con el mismo golpe, y por el mismo anden, y llegando al mismo banco, donde terminaba sentándome frente al mismo paisaje… pero entiende que no eras tu, era el sentimiento de la partida el que se repetía,  porque mientras pude estar entre tus brazos y recorría cada rincón de tus conductas más adecuadas y tus mejores figuras, entendía que las posibilidades de los sentimientos podían estar más ligadas al hemisferio donde todo se recorre desde las sensaciones, donde todo parece posible, todo tan normal y tan tranquilo.

Para explicarte lo que en mi sucedía tendría que remontarme al bing bang de mi vida, ese inicio fraterno y caluroso de las relaciones amorosas, las cuales siempre fueron fuente de toda clase de pensamientos y precipitaciones aceleradas por el deseo de tener sin el enfreno o mejor en el desenfreno que da la ansiedad de conocer y también de desconocer lo que se podía llegar a hacer y deshacer. En esos actos se fue creando la más intrincada personalidad, ágil para moverse, aguda en su visión y maquiavélica desde la verdad, donde algo podía ser y  no ser al mismo tiempo, era la capacidad de la dualidad onda y sentimiento, y esto paso durante muchos días, algunos soleados otros mas lluviosos pero días finalmente.

Si quisiera hablarte de todo un poco,  tendría que hablar de enfermedades morales, noches llenas de excentricidades y viajes al inframundo, de como todo se fue creando y desarrollando en el más inadvertido de los procesos de la degradación de las convenciones culturales que me rodeaban. Sin embargo nunca pensé en que el tiempo fuera perdido, siempre saque el mayor de los provechos de la información de recorría mi cuerpo, de las sensaciones que me describían como un ser de ficción, o mejor una vida en tres o cuatro vidas al mismo tiempo. Después llega el vacío, cada alma toma su rumbo y se separa del centro, busca el equilibrio y la tranquilidad de lo conocido, siempre es así, pero ya pasado el tiempo iniciaba una nueva oleada, una nueva versión que poco a poco se fue achicando, eso si, con uno que otro momento en el que disfrutaba nuevamente de mis sombras. Pero por alguna razón y después de haber dejado pasar por la puerta todo lo que durante años me había hecho sentir entre miserable y grande, pensé en que ya librado, podía empezar nuevamente, pero ya de una manera más irracional, más retadora y zigzagueante si es que se le puede llamar así, es en este momento donde entras tú.


Pasan entonces los momentos (ahora recuerdos), los encuentros y viajes a lugares que fueron con sus granos de arena creando algo que no llegamos a saber  (exactamente) que fue lo que se creó, y entre viajes y regresos, cosas te pasan, cosas me pasan,  y seguimos aún de pie, sin ninguna certeza o formula, lo único que pude entender es que a tu partida hice algunas promesas, mientras espero que las cosas pasen o  no vuelvan a suceder, mientras tanto acá estamos esperando a que el tiempo que es como los aviones nos vuelva a reunir, no se bajo que condiciones ni sentimientos, además, mi especialidad es esa precisamente, no predecir lo que no ha pasado, ni tampoco gastarme algo que no tengo, no queda más que este juego de palabras y recuerdos, hasta que podamos ver que nuevamente nos encontramos. 

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